Con plantas estratégicas, estudios clínicos, biosimilares y una robusta cartera de lanzamientos, Teva consolida a México como un eje clave para su operación global y su evolución hacia la innovación farmacéutica
POR Erik Castillo
Hablar de México dentro de la estrategia global de Teva no significa referirse únicamente a un mercado relevante por su tamaño o ubicación geográfica. Para la farmacéutica, el país se ha convertido en una plataforma que integra manufactura, investigación, distribución y servicios especializados, elementos que hoy lo posicionan como una pieza estructural dentro de sus planes de expansión.
Más de un siglo de trayectoria en pro de la salud mundial
Esta apuesta se da en un momento de transformación para la compañía. Tras más de un siglo de trayectoria, Teva impulsa una evolución de su modelo de negocio para complementar su liderazgo histórico en genéricos con una oferta cada vez más robusta de genéricos complejos, biosimilares e innovación.
“México es un país muy importante para Teva por muchas razones. Aquí tenemos un hub de farmacovigilancia que da servicio a todo el continente americano y un hub global de tecnología que opera para distintas regiones del mundo. Además, contamos con la única planta de API (Active Pharmaceutical Ingredient) que tenemos en el continente americano, lo que convierte al país en una pieza muy relevante dentro de nuestra operación”, señala Rafael Suárez, VP LATAM y Director General de Teva en México.
Uno de los activos más relevantes de la compañía se encuentra en Lerma, Estado de México. Ahí opera la única planta de ingredientes farmacéuticos activos de Teva en América. Forma parte de una red global de 16 plantas especializadas y produce 45 moléculas de alta potencia, muchas de ellas destinadas a tratamientos oncológicos y enfermedades complejas.
Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia,
aliados comerciales de Teva
Los ingredientes farmacéuticos producidos en Lerma abastecen mercados de Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia. Cerca del 70% de sus ventas se concentra en Norteamérica y aproximadamente la mitad de estas moléculas están clasificadas por la Organización Mundial de la Salud como esenciales.
La capacidad industrial se complementa con la planta de Guadalajara, especializada en sólidos y responsable de prácticamente todo el portafolio de dolor que Teva comercializa en México, además de diversos productos cardiovasculares. A ello se suma un centro de distribución en Cuautitlán Izcalli que abastece al mercado nacional.
La dimensión global de la compañía ayuda a entender la magnitud de esta apuesta. Teva cuenta con 125 años de historia, 38 mil colaboradores en todo el mundo, una red de 46 plantas de manufactura y 16 centros de investigación y desarrollo.
La empresa registra hoy el doble de tamaño que tenía en años recientes en México. Este crecimiento ha estado acompañado por una redefinición de prioridades terapéuticas enfocadas en cardiometabolismo, sistema nervioso central, inmunología, oncología y alta especialidad.
Cincuenta nuevas moléculas con miras a 2031
La evolución del portafolio es una de las principales expresiones de esta transformación. Tan solo durante este año, Teva contempla siete lanzamientos: dos productos para sistema nervioso central, dos para alta especialidad y tres para cardiología. Hacia 2031 prevé incorporar cerca de 50 nuevas moléculas a su oferta terapéutica.
“Si vemos los resultados de Teva en los últimos cuatro años, prácticamente hemos duplicado nuestro tamaño. Al mismo tiempo estamos evolucionando el portafolio, con foco en cardiometabolismo, sistema nervioso central, inmunología y oncología. Este año tenemos siete lanzamientos y hacia 2031 estaremos incorporando cerca de 50 moléculas más”, afirma el directivo.
México alberga la única planta de API de Teva en todo el continente americano.
La estrategia forma parte de una iniciativa global orientada a incrementar el peso de la innovación dentro del negocio. La meta es que después de 2030 alrededor del 50% de las ventas globales provenga de productos innovadores, sin abandonar el desarrollo de genéricos complejos y biosimilares.
Actualmente, la compañía participa en estudios clínicos relacionados con nuevas alternativas terapéuticas para enfermedades respiratorias y padecimientos inflamatorios intestinales como colitis ulcerosa crónica inespecífica y enfermedad de Crohn, fortaleciendo la generación de evidencia clínica con pacientes mexicanos.
Los biosimilares representan otro de los motores de crecimiento identificados por la compañía. Durante los últimos dos años se han registrado 27 biosimilares en México y Teva prevé incorporar al menos tres nuevas opciones en el corto plazo.
La farmacéutica prevé incorporar cerca de 50 moléculas nuevas hacia 2031.
Teva impulsa biosimilares, innovación y estudios clínicos en pacientes mexicanos.
Manufactura, investigación y exportación colocan a México en el centro de Teva.
Alianzas con Chinoin, Somar y Senosiain para potenciar el modelo de negocio
La estrategia de crecimiento también contempla alianzas con actores locales. En los últimos años, la compañía ha fortalecido colaboraciones con Chinoin, Somar y Senosiain para aprovechar capacidades complementarias y acelerar el desarrollo del negocio.
Uno de los ejemplos más representativos es la colaboración con Chinoin en el sistema nervioso central. Bajo este esquema, Teva conserva la titularidad de los registros sanitarios y la farmacovigilancia, mientras aprovecha la experiencia comercial de su socio para ampliar el alcance de tratamientos dirigidos a padecimientos como esquizofrenia y déficit de atención.
La apuesta por México también encuentra respaldo en el contexto regulatorio y de política industrial. De acuerdo con la compañía, los procesos de adquisición pública otorgan cada vez mayor relevancia a factores como la manufactura nacional, la realización de estudios clínicos, la infraestructura logística y la inversión productiva dentro del país.
En materia de acceso, la compañía sostiene que la innovación y los genéricos forman parte de un mismo ecosistema. Mientras las patentes impulsan el desarrollo de nuevas terapias, la llegada posterior de genéricos complejos y biosimilares permite ampliar el acceso a tratamientos de alta calidad.
“No hay genéricos sin innovación, son parte de un mismo ciclo. La innovación debe estar protegida y, cuando concluye ese periodo, los genéricos y biosimilares ayudan a ampliar el acceso. Lo importante es que ese círculo funcione correctamente para que más pacientes puedan beneficiarse de nuevas terapias”, finalizó Suárez.
Con una combinación de manufactura local, exportación de API, desarrollo clínico, biosimilares, innovación y alianzas estratégicas, Teva proyecta los próximos años como una etapa de crecimiento sostenido, respaldada por un portafolio cada vez más sofisticado y una infraestructura que coloca a México en el centro de su estrategia regional.





