El sufrimiento emocional puede manifestarse de forma silenciosa. Reconocer sus señales permite intervenir antes y prevenir una crisis suicida.
POR Miguel Cisneros
Cuando hablamos de suicidio, solemos imaginar su expresión más evidente: una persona que intenta quitarse la vida. Es comprensible. Un intento suicida constituye una emergencia que requiere atención inmediata. Sin embargo, el sufrimiento emocional puede manifestarse de formas mucho más silenciosas y prolongadas, algunas de las cuales pueden pasar desapercibidas incluso para las personas cercanas.
Una de ellas son las autolesiones no suicidas o NSSI (Non-Suicidal Self-Injury): lesiones intencionales que una persona se provoca en su propio cuerpo sin la intención de provocar la muerte. Cortarse, quemarse o golpearse son algunos ejemplos. Es importante distinguirlas de un intento suicida, aunque ambas conductas pueden relacionarse y la presencia de autolesiones constituye un importante indicador clínico que debe evaluarse.
¿Por qué alguien se lastimaría si no desea morir?
Las investigaciones han encontrado diferentes funciones. Una de las más frecuentes es intentar regular emociones negativas extremadamente intensas: algunas personas reportan sentirse abrumadas antes de autolesionarse y experimentar alivio o calma posteriormente. En otros casos aparece el autocastigo: lastimarse puede expresar el enojo, rechazo o desprecio que una persona siente hacia sí misma. Esto permite comprender algo importante: una conducta autolesiva no necesariamente expresa un deseo de morir. Puede representar un intento —peligroso y doloroso— de hacer frente a una experiencia emocional que la persona todavía no sabe manejar de otra manera.
Detrás de estas conductas también pueden aparecer pensamientos profundamente autocríticos: “soy una carga”, “hay algo malo en mí”, “soy insuficiente”. La investigación sobre conducta suicida ha prestado especial atención a la percepción de ser una carga para los demás.
El sufrimiento no siempre deja heridas visibles
En la depresión, por ejemplo, pueden deteriorarse progresivamente aspectos cotidianos del autocuidado: dormir adecuadamente, alimentarse, mantenerse físicamente activo o conservar rutinas que anteriormente resultaban significativas. Sueño, alimentación y actividad física mantienen relaciones complejas y bidireccionales con la depresión. Por ello, más que considerar automáticamente estos cambios como “conductas autodestructivas”, conviene observarlos como posibles señales de que una persona está teniendo dificultades para participar activamente en su propio bienestar.
Estar vivo sin sentirse vivo
Existe todavía otra experiencia particularmente difícil de reconocer: el vacío emocional crónico. El vacío no es simplemente estar aburrido ni sentirse triste durante un mal día. La literatura psicológica lo describe como una experiencia subjetiva compleja que puede aparecer en diferentes problemas de salud mental y que involucra sensaciones de desconexión, ausencia de propósito o dificultades en la experiencia del propio yo.
Una persona que experimenta vacío puede continuar trabajando, estudiando, respondiendo mensajes y cumpliendo con sus responsabilidades. Desde afuera, incluso puede parecer que “todo está bien”. Sin embargo, interiormente puede sentirse profundamente desconectada de sus vínculos, actividades e incluso de sí misma.
Esto resulta particularmente importante porque solemos evaluar la recuperación mediante aquello que podemos observar: ya no se corta, ya no consume, ya no ha intentado suicidarse, ya no ha sido hospitalizado. Y, por supuesto, todos esos cambios importan. Pero sobrevivir no necesariamente significa estar satisfecho con la propia vida.
Una persona puede dejar de hacerse daño físicamente y continuar castigándose mediante una autocrítica constante. Puede cumplir perfectamente con su trabajo mientras ha perdido cualquier sensación de propósito. Puede estar rodeada de personas y sentirse profundamente sola. Por eso, hablar de prevención del suicidio también exige hablar de calidad de vida.
No basta con preguntarnos si alguien quiere morir. También necesitamos preguntarnos qué tan posible le resulta construir una vida que quiera seguir viviendo. Las autolesiones, la ideación suicida, el deterioro del autocuidado y el vacío emocional no son fenómenos equivalentes ni deberían confundirse. Sin embargo, todos nos recuerdan que el sufrimiento psicológico puede adoptar formas muy diferentes. Algunas producen una crisis evidente; otras se instalan lentamente en la vida cotidiana.
El suicidio continúa siendo un tema difícil de conversar. Quizá precisamente por eso necesitamos hablar de él con mayor precisión y sin juicios. Una persona no necesita encontrarse al borde de un intento suicida para que su sufrimiento sea importante. En muchas crisis suicidas, el deseo de morir puede coexistir con un intenso deseo de terminar con un sufrimiento que se percibe como insoportable. Y antes de llegar a ese punto pueden existir muchas oportunidades para escuchar, acompañar e intervenir.
Porque prevenir el suicidio no consiste únicamente en mantener a alguien con vida. También significa ayudarle, poco a poco, a construir una vida en la que pueda volver a sentirse vivo.
Referencias: 1. Klonsky, E. D. (2007). The functions of deliberate self-injury: A review of the evidence. Clinical Psychology Review, 27(2), 226–239. DOI: 10.1016/j.cpr.2006.08.002 2. Klonsky, E. D., & Muehlenkamp, J. J. (2007). Self-injury: A research review for the practitioner. Journal of Clinical Psychology, 63(11), 1045–1056. DOI: 10.1002/jclp.20412 3. Ma, J., Batterham, P. J., Calear, A. L., & Han, J. (2016). A systematic review of the predictions of the Interpersonal-Psychological Theory of Suicidal Behavior. Clinical Psychology Review, 46, 34–45. DOI: 10.1016/j.cpr.2016.04.008 4. D’Agostino, A., Pepi, R., Rossi Monti, M., & Starcevic, V. (2020). The feeling of emptiness: A review of a complex subjective experience. Harvard Review of Psychiatry, 28(5), 287–295. DOI: 10.1097/HRP.0000000000000269 5. Lopresti, A. L., Hood, S. D., & Drummond, P. D. (2013). A review of lifestyle factors that contribute to important pathways associated with major depression: Diet, sleep and exercise. Journal of Affective Disorders, 148(1), 12–27. DOI: 10.1016/j.jad.2013.01.014
Miguel Cisneros
Psicólogo y maestro en Terapia Familiar Sistémica, especialista en el tratamiento de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), trastornos de la conducta alimentaria, depresión y adicciones. Es cofundador de Centro Soma, donde trabaja en atención clínica especializada, además de participar en investigación y divulgación en salud mental.
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